"Yo soy abogado y me han mandado al cielo", responde al abogado. "¡No, no! tú no puedes entrar acá."
"¿Pero cómo que no puedo entrar?, ¿tú quien eres para decirme que no puedo entrar?"
"¿Como?... yo soy San pedro, el que decide si entras o no."
"A ver, ¿dónde está tu título que dice que eres San pedro, el único que puede dejar o no entrar al cielo?"
"Un momento," dice San Pedro, y se va corriendo a buscar a Jesús y le cuenta lo que pasa con el abogaddo.
Entonces sale Jesús: "Bueno, hombre, al parecer tú no puedes entrar al cielo porque ya no tenemso espacio, y ya... ya no pues."
"¿Cómo que no hay sitio, tú quién eres para que no me dejes entrar?"
"Yo soy Jesus el hijo de Dios y te digo que ya no puedes entrar al cielo."
"¿Cómo que hijo de Dios? ¿Cuál Dios?, a ver, enseñame tu partida de nacimiento donde dice que eres el hijo de Dios."
Entonces Jesus va a buscar a Dios...
"Papá... allá afuera hay un abogado que quiere entrar al cielo, primero le pidió su título a San Pedro, luego me pidió partida de nacimiento para ver si soy hijo de Dios... ¿qué hago?"
"Ya, ya, ya... déjalo entrar, ¡no vaya ser que me pida partida de matrimonio!"
Durante un juicio en un pequeño pueblo, el abogado acusador llamó al estrado a su primera testigo, una mujer de avanzada edad.
El abogado se acercó y le preguntó:
- Sra. Fortunati: ¿sabe quién soy?
Ella respondió:
- Sí, lo conozco señor Sanny. Lo conozco desde que era un niño y francamente le digo que usted resultó ser una gran decepción para sus padres. Siempre miente, cree saber de todo, es muy prepotente, abusivo, engaña a su esposa y lo peor de todo, manipula a las personas. Se cree el mejor de todos cuando en realidad es un pobre hombre. Sí, lo conozco....
El Abogado se quedó perplejo, sin saber exactamente qué hacer. Apuntando hacia la sala, le preguntó a la sra. Fortunati:
-¿Conoce al abogado de la defensa?
Nuevamente ella respondió:
-Claro que Sí, Yo también conozco al señor Pérez desde que era un niño. Él es un flojo y medio raro, y tiene problemas con la bebida. No puede tener una relación normal con nadie y es el peor abogado del Estado. Sin mencionar que engañó a su esposa con tres mujeres diferentes, una de ellas la esposa suya, ¿recuerda? Sí, yo conozco al Sr. Pérez. Su mamá tampoco está orgullosa de él.
El abogado de la defensa casi cae muerto.
Entonces, el Juez llama rapidamente a los dos abogados para que se acerquen al estrado, y les dice:
-Si alguno de los dos, le pregunta a esa vieja si me conoce, los mando a la silla eléctrica a los dos.
-Le cuento que triunfó la ley y la justicia.
A lo que el cliente responde:
-¡Apele licenciado, apele!
-Ladrón-Ladrón-Ladrón…
El abogado retira la tarjeta de la ranura del cajero, la examina y dice:
-¡Nooo! ¡Me equivoqué… introduje mi tarjeta profesional!
-¿Pican muchos?, le dice otro.
-Con usted van siete.
Abogado Defensor: ¿Cual es su edad?
Viejita Indefensa: Tengo 86 años.
Abogado Defensor: Podría decirnos, en sus propias palabras que fue lo que sucedió?
Viejita Indefensa: Alli yo estaba, sentada en la mesedora en el porche de mi casa en una agradable noche de primavera, cuando un joven se acercó y se sentó junto a mi.
Abogado Defensor: ¿Usted lo conocía?
Viejita Indefensa: No, pero el se mostró bastante amigable.
Abogado Defensor: ¿Que sucedió despues de que él se sentó?
Viejita Indefensa: El comenzó a acariciar mis piernas.
Abogado Defensor: ¿Usted lo detuvo?
Viejita Indefensa: No, yo no lo detuve.
Abogado Defensor: ¿Por qué?
Viejita Indefensa: Se sentía muy bien, nadie me había hecho eso desde que mi esposo murió hace 30 años.
Abogado Defensor: ¿Qué sucedio después?
Viejita Indefensa: El comenzó a acariciarme mis senos.
Abogado Defensor: ¿Usted lo detuvo entonces?
Viejita Indefensa: No, yo no lo detuve.
Abogado Defensor: ¿Por qué?
Viejita Indefensa: Bueno, señor Juez, sus caricias me hicieron sentir viva y excitada. No me había sentido así en muchos años.
Abogado Defensor: ¿Qué sucedió después?
Viejita Indefensa: Bueno yo me estaba sintiendo tan caliente y excitada que simplemente abrí mis piernas y le dije: hazme tuya jovencito, tómame, hazme el amor.
Abogado Defensor: Entonces, ¿él la tomó?
Viejita Indefensa: No. El sólo gritó "Dia de los Inocentes" y fue allí cuando le dispare al desgraciado.
Un abogado llega tarde a un importante juicio y no encuentra estacionamiento… Levanta los ojos al cielo y dice:
-Señor, por favor, consígueme un sitio para aparcar y te prometo que iré a Misa los domingos del resto de mi vida, dejo las malas juntas y el vicio. Y jamás en mi vida me volveré a emborrachar.¡¡¡Y dejo de acostarme con mi secretaria, que además está casada!!!
Milagrosamente, en ese momento, aparece un sitio libre, el hombre aparca y dice:
- No te preocupes Señor que ya encontré uno, pero gracias de todos modos.
- ¡Cuando sus labios se están moviendo!!!
Que al morir le dediquen un minuto de silencio
Que el virus no se cuelga.
En una sala del juzgado, viene entrando el Juez para dar inicio a una audiencia. En ese momento, el fiscal se levanta y le grita al abogado defensor:
¡Es usted un sinvergüenza!
El abogado defensor le responde gritando:
¡Y usted es un ladrón!
El Juez toma asiento y tranquilamente dice:
Bueno, ya que ambas partes se han identificado plenamente, podemos dar inicio a la audiencia.
Una mujer limpiando la casa de un abogado, pasa a limpiar el patio y mira a su alrededor, y ve a su jefe tumbado en una tumbona, tomando el sol, y le saluda:
- ¿Que sorpresa, usted por casa?,¿No me diga que tiene vacaciones?.
El señor Abogado responde: Pues no, pero estoy aprovechando en robar unos rayitos al sol.
Y contesta la limpiadora: ¡como NO! , ¡Usted siempre trabajando ehhhhhhh! ...
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